Lo que todo el mundo debería saber sobre por qué hacemos lo que hacemos

La diferencia entre quien eres y quien quieres ser está en lo que haces.Robert Kiyosaki

 

Tienes un sueño. Te marcas un objetivo. Quieres cambiar un hábito. Quieres hacerlo de verdad y empiezas con muchas ganas. Pero al poco tiempo esa motivación se desvanece y vas cayendo en los viejos hábitos, volviendo a ser la misma persona que eras. Da igual que hablemos de ir al gimnasio, dejar de fumar, o dedicarte a lo que te apasiona. ¿Te suena?

Tranquilo/a. Es normal. Cambiar un hábito no es tan fácil. Requiere de varios ingredientes para llegar a buen término. No se trata solo de fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad reside en nuestra parte consciente. Es un aprendizaje que debemos hacer para integrarlo dentro de nosotros. Sí, en serio, es algo que se aprende. Pero antes de crear o fortalecer un hábito necesitas saber qué barreras va a ponerte tu subconsciente.

¿Y por qué iba a ponerme barreras mi subconsciente?, te estarás preguntando. Es una pregunta muy lógica, y con una respuesta muy sencilla: somos energía. Nosotros y todo lo que nos rodea. Nos mueve la energía. La energía ni se crea ni se destruye, solo te transforma. Eso te suena, seguro. Nuestro cuerpo y nuestra mente consumen energía (calorías) para poder mantenerte con vida. Cuanta menos energía consuman, menos energía necesitarán para funcionar, como es lógico. Estamos hechos para ahorrar energía al máximo. Tanto los seres humanos como el resto de seres vivos de este planeta estamos hechos para tener un consumo eficiente de energía. Es decir, gastar lo menos posible. Sin embargo, cuando obligas a tu cuerpo a hacer ejercicio, estás consumiendo más energía que en reposo. Igualmente, cuando pones a trabajar a tu mente le estás haciendo consumir más energía que en reposo. ¡El cerebro consume un 20% de la energía total de tu cuerpo!

Y créeme… cambiar un hábito o un comportamiento es hacer trabajar a tu mente, ¡y mucho!

Tal vez ahora estés pensando que si estamos hechos para ahorrar energía, lo lógico sería quedarse todo el día en el sofá y no pensar nada nuevo… pero creo que no tengo ni que molestarme en rebatir eso. Creo que todos por aquí somos personas cuerdas y bien informadas que sabemos lo necesario que es el movimiento (físico y mental) para mantenerse joven y saludable. Tal vez otro día escriba sobre esto, ahora no quiero salirme del tema. Y el tema es…

Tu mente va a hacer lo posible por que no cambies

Así es. Ya sea cambiando un hábito o superando un miedo, tu mente va a intentar ahorrar energía haciendo lo que ya sabe hacer; aquello en lo que ya es eficiente. ¡Pero hay una buena noticia! La mente se vuelve eficiente en muy poco tiempo. Solo tienes que persistir el tiempo necesario haciéndole entender a tu mente que eso que estás cambiando te hace sentir bien. En poco tiempo, tu mente empezará a ser eficiente en ese nuevo comportamiento. Habrás ampliado tu zona de confort.

Suena fácil decirlo. Y realmente es fácil hacerlo, si sabes cómo.

Pero para saber cómo, antes te vendría bien conocer algunos conceptos básicos. Hoy voy a hablarte de dos de ellos: la intención positiva y las 6 necesidades básicas. Dos conceptos que te permitirán comprender mejor por qué haces lo que haces, y por qué fallas intentando hacer cosas nuevas. Creo que saber esto puede suponer un antes y un después en el conocimiento de ti mismo/a, y en cómo vives tu vida.

Así que mejor ponte cómodo/a, desconecta el móvil… y vamos al lío. Si no lo desconectas, al final de este artículo podrás preguntarte el por qué no lo haces ;)

La intención positiva

El nombre ya parece indicar algo, pero no es lo que parece. O sí. Pero tal vez te cueste aceptarlo…

Verás, el concepto de intención positiva se refiere a que todo comportamiento, tanto los que nos ayudan como los que nos perjudican, tiene en su origen una intención de ayudarnos y protegernos. Morderte las uñas, gritar a tus hijos, fumar, drogarte, comer demasiado, dejar las cosas para mañana, limpiar tu casa con esmero, o no limpiar, nunca decir que no, pasarte el día haciendo cursos y no poner nada en práctica, ser siempre puntual, estar siempre disponible para los demás, e incluso tu forma de vestir. Da igual que sean comportamientos que sientas como buenos o comportamientos que te gustaría eliminar de tu vida. Todos ellos están ahí para ayudarte y protegerte.

¿Que fumar o comer demasiado me ayudan? ¡Sí, claro! ¡A morirme antes y sentirme fatal!

¡Alto! Lee de nuevo la definición. El matiz importante está en que la intención de esos comportamientos de ayudarnos y protegernos la tenían en su origen. Es decir, que cuando comenzaste a hacerlo, te ayudaban a conseguir algo que deseabas, o te protegían alejándote de algo que querías evitar. 

Por ejemplo, el primer cigarrillo podía haber sido una forma de encajar en tu grupo de amigos. Sentirte aceptado/a y reconocido/a por el grupo como un igual. El peso podría haberte protegido en su momento de ser un enclenque que sufría los ataques de todos los abusones, conviertiéndote en una persona más grande y fuerte; o incluso protegerte de alguien cercano que se aprovechaba de ti y engordaste para evitar que se sintiera atraído por ti. Son solo algunos ejemplos. La intención positiva de un comportamiento es diferente para cada persona.

Sabiendo esto, ahora viene lo verdaderamente importante:

Si quieres cambiar algo, antes de hacerlo necesitas saber qué intención positiva cumple ese comportamiento dentro de ti. Y tendrás que sustituirlo por un comportamiento que cumpla esa misma intención positiva. Es decir, que si vas a dejar de fumar, y para ti fumar es tu forma de sentirte seguro/a… más te vale que encuentres otro comportamiento que te haga sentir esa seguridad, o el fracaso está asegurado. Quizá dejes de fumar, si eres una persona con mucha fuerza de voluntad. Pero tu mente buscará cubrir esa intención positiva de alguna otra forma: comiendo, volviéndote irascible… o quizá algo bueno: haciendo más ejercicio, colaborando en alguna causa superior a ti… Pero la decisión la tomará tu subconsciente. Sin embargo, ahora que sabes esto, puedes controlarlo y tomarla tú.

¿Qué nuevo comportamiento vas a adoptar que cumpla la misma intención positiva que el que intentas cambiar?

Primero, identifica esa intención positiva. Después, piensa en ese nuevo comportamiento. Y por último, hazlo, conviértelo en hábito.

Ahora, quizá, lo difícil sea saber cómo identificar esa intención positiva. Es un trabajo que hago a menudo con mis clientes a través de la hipnosis y la PNL. Pero conocer lo que voy a explicar a continuación te pondrá en una posición de ventaja para hacerlo. Vas a saber qué necesidades psicológicas básicas te mueven a actuar como lo haces. Estoy seguro de que esto puede cambiar tu concepción de todo lo que hacías y cómo vivías hasta ahora.

Las 6 necesidades básicas del ser humano

¿Quieres saber qué es lo que necesitas para llegar a viejo/a y poder decir: he vivido la vida que quería vivir? Entonces, sigue leyendo. Porque en la medida que satisfagas estas necesidades básicas, podrás decirlo.

Este concepto es una evolución realizada por Tony Robbins de las necesidades básicas de Abraham Maslow.

La teoría es que todos los seres humanos tenemos unas necesidades psicológicas básicas que estamos cubriendo con cada uno de nuestros actos. Es decir, que todo lo que hacemos son medios para satisfacer alguna de esas necesidades. Cada hábito, cada acción, cada pensamiento. Estas necesidades fundamentales serían las mismas para todo el mundo, aunque cada persona las cubre de una forma distinta. Además, la prioridad de cada una de ellas también cambia según la persona.

Estas necesidades son seis. Cuatro de ellas son fundamentales: seguridad, variedad, importancia, amor; y las otras dos son superiores o espirituales: crecimiento y contribución. Conocerlas y saber cómo actúan sobre nosotros nos ayudará a tener claros nuestros principios y valores para que actúen a nuestro favor.

Por su propio nombre ya podrás adivinar de qué se tratan, ¿verdad? Sin embargo, quizá aún no seas consciente de cómo las interpretas y qué haces para tenerlas cubiertas. Cada una de las necesidades puede ser cubierta con medios que son destructivos, constructivos o neutros. Sigue leyendo para descubrirlo.

Necesidad de seguridad

También llamada de certidumbre. Muy ligada al instinto de supervivencia, pero no se trata solo de seguridad física, sino también psicológica. Se trata de saber que tenemos el controlde una situación. De saber qué vamos a hacer ese día, a qué hora comemos, o que el camino que tenemos para llegar al trabajo dura 30 minutos y es sencillo.

¿Qué medios solemos utilizar para satisfacerla?

  • La comida
  • la religión,
  • las cultura,
  • el estatus,
  • las etiquetas (identificarte de cierta forma),
  • el trabajo duro,
  • la honestidad,
  • las rutinas,
  • etc.

Necesidad de variedad

Paradójicamente, aunque necesitamos la seguridad o certidumbre, también necesitamos un poco de variedad en nuestra vida. O quizá mucha, dependiendo de nuestras prioridades. Necesitamos un toque de aventura, esa incertidumbre que mantiene nuestra motivación, nuestra curiosidad. Algo que haga más agradable y amena nuestra vida.

¿Qué medios solemos utilizar para satisfacerla?

  • Comer cada día diferente o probar nuevas recetas,
  • nuestros hobbies,
  • viajes,
  • aprender cosas nuevas,
  • las drogas y el alcohol,
  • cambiar de trabajo,
  • cambiar de pareja,
  • etc.

Necesidad de importancia

También puede conocerse como necesidad de significado. Se trata de sentirse único/a, importante o útil. Ya sea para el mundo, o para una persona o grupo en concreto.

¿Qué medios solemos utilizar para satisfacerla?

Hay muchas formas de satisfacer esta necesidad, y a menudo tendemos a utilizar más los medios materiales que nos aportan estatus. Algunas pueden ser la forma de vestir (ya sea de primeras marcas y yendo a la moda o con un estilo descuidado antisistema), las posesiones como coches, joyas, un iPhone…

A veces, sin embargo, se buscan otras formas de cubrirla, como por ejemplo destacando en un área concreta. Convertirse en un experto es una buena forma de tener reconocimiento.

También se puede obtener sentido de significado ayudando a los demás. Incluso cuando ayudas desinteresadamente, estás cubriendo una necesidad tuya. Eso no le quita valor a tu ayuda, pero está bien saberlo.

Necesidad de amor

A menudo es una de las más importantes. Sobre todo en nuestra infancia. También se conoce como necesidad de afecto, de unión o de conexión. Se refiere a la necesidad que tenemos de conectar y sentirnos cerca de otras personas. Aunque no siempre necesariamente de personas; también podemos satisfacerla con animales, conexión con la naturaleza, espiritual…

¿Qué medios solemos utilizar para satisfacerla?
Principalmente nuestras relaciones. Ya sean de pareja, amigos o familia. También con nuestras mascotas o incluso a través de la religión o la espiritualidad.

Hay formas destructivas de cubrirla, al igual que todas las demás. ¿Quién no conoce a alguien que vive en un permanente victimismo, o a alguien que constantemente hace rabietas para llamar la atención? Son estrategias destructivas para satisfacer esa necesidad, ni más ni menos. De la misma forma que poner casi siempre a los demás por delante de de uno/a mismo/a.

En niveles más extremos de formas destructivas están el peso y las enfermedades. Mantenerse enfermo/a es una buena estrategia para que cuiden de ti y todo el mundo te tenga cariño.

Necesidad de crecimiento

La primera de las necesidades llamadas superiores, también conocida como desarrollo o aprendizaje. Es nuestra necesidad innata de crecer personalmente, de desarrollarnos a lo largo de nuestra vida y evolucionar. Sea a través de nuevos retos, de aprender nuevas materias o de nuestro desarrollo personal y espiritual.

Necesidad de contribución

Tocar la vida de una persona vale más que cualquier cantidad de dinero. Parece que nada nos llena más que contribuir al bienestar de otra persona o grupo de personas. Mediante la ayuda, la enseñanza, el servicio, el trabajo… sea como sea, cuando ayudamos a otros nos sentimos bien.

Aquí generalmente es donde nuestra misión o propósito de vida toma sentido.

Además, satisfacer la necesidad de contribución a menudo hace que todas las demás también se cumplan. Actuar en pro de la contribución nos aporta seguridad, variedad, importancia, amor y crecimiento.

Supongo que es por eso que la gente que más realizada se siente es la que más sirve.

 

¿Y ahora qué?

 

Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces sabes incluso menos que antes.Confucio

Ahora que sabes todo esto, ¿cómo puedes utilizarlo para cambiar tu vida?

El primer paso es conocer tus prioridades. ¿Cuales de esas seis necesidades son más importantes para ti? Para hacerlo, te propongo un simple ejercicio que no te llevará más de tres minutos. Es importante que lo hagas rápido, sin pararte apenas a pensar. Simplemente, deja fluir y sentir la respuesta. De hecho, es incluso recomendable que para hacer el ejercicio te vaya preguntando otra persona.

necesidades-basicas
El ejercicio es así:

  1. Simplemente coge una hoja de papel y apunta, una debajo de otra, las seis necesidades básicas.
  2. Ahora, comenzando por la primera, ve comparando su prioridad con cada una de las siguientes. Es decir, si comienzas por SEGURIDAD, te preguntarías ¿qué es más importante para mí, la SEGURIDAD o la VARIEDAD? Recuerda que es importante que respondas a esta pregunta rápido, sin pararte a pensar. Si tardas más de 5 segundos en responder, ¡ya estás pensando demasiado! La que elijas se llevará un punto, y apuntarás un palito a su lado.
  3. Continúas comparando la necesidad con la que has comenzado con la siguiente de la lista: ¿qué es más importante para mí, la SEGURIDAD o la IMPORTANCIA? Y así con todas las demás.
  4. Una vez que has terminado con la primera, continúas con la siguiente y sigues el mismo proceso. Pero cada vez que repites el proceso, lo haces solo con las necesidades siguientes, no las compares con las de arriba. Es decir, si esta vez vas a comparar la VARIEDAD con el resto, comienzas comparándola con la tercera necesidad, la de IMPORTANCIA, y no con la primera (SEGURIDAD), porque con esa ya la has comparado antes. Es más fácil hacerlo que explicarlo :P
  5. Una vez que has terminado de comparar todas, las ordenas en función de los puntos (o palitos) que tengan. Es probable que varias de ellas estén empatadas. Solo tienes que comparar entre sí las que estén empatadas y asignarle un punto a la más importante; repitiendo esto hasta que no haya más empates. Nota: si se te da bien esto de hacer tablas comparativas, haciéndolo en una matriz en la que filas y columnas son cada una de las necesidades, desaparecen los empates ;)

Debería quedar algo así:

SEGURIDAD
VARIEDAD II
IMPORTANCIA III
AMOR I
CRECIMIENTO IIIII
CONTRIBUCIÓN IIII

En este ejemplo, el orden sería:

1- CRECIMIENTO
2- CONTRIBUCIÓN
3- IMPORTANCIA
4- VARIEDAD
5- AMOR
6- SEGURIDAD

Una vez ordenadas, ya sabes cuál es la prioridad de tus necesidades básicas. A partir de ahora, lo ideal es que dediques más tiempo y esfuerzos a satisfacer las dos o tres primeras. El próximo ejercicio te ayudará a explorar que estás haciendo ahora para satisfacerlas, y qué podrías hacer para hacerlo de forma más constructiva.

¿Significa esto que no es necesario satisfacer las que no son prioritarias? ¡En absoluto! De hecho, probablemente no son prioritarias porque actualmente están suficientemente cubiertas. Pero lo más posible es que para nosotros sea muy fácil satisfacerlas con poco. Sin embargo, si ese poco no se cumple, ¡pasarán a ser prioritarias! Un ejemplo es la necesidad de seguridad. Tal vez para ti, al igual que para mí, no sea de las más prioritarias. Pero sin embargo, si ocurriera algo por lo que dejara de estar totalmente satisfecha… ¡te aseguro que tomaría el papel principal!

Me parece importante recalcar que el orden de estas necesidades varía con el tiempo. Puede cambiar radicalmente tras quedarte sin trabajo, o tener un hijo, o incluso tras descubrir tu propósito en la vida. Incluso puede que varíen en función de tu entorno. Así que te recomiendo que realices este ejercicio de vez en cuando.

Y sí, el ejemplo que he puesto arriba define la prioridad de mis necesidades básicas a día de hoy. Pero te aseguro que hace un par de semanas ese orden era muy diferente. De hecho, ha sido algo chocante hacerlo ahora. En mi caso el nuevo orden está influenciado por un proceso de desarrollo personal en el que estoy inmerso.

Y ahora, vamos a ver cómo satisfacer esas necesidades de forma constructiva.

Cómo vivir con plenitud cada día

Ahora que sabes cuales son tus necesidades básicas prioritarias a día de hoy, queda un paso más para poder conseguir todo lo que de verdad quieras en la vida. ¿Suena complicado? Pues no lo es. No cuando sabes que todo lo que haces son medios para alcanzar un fin: satisfacer esas necesidades. La buena noticia aquí es que cuando tengas un conocimiento muy profundo de tus necesidades, sabrás que puedes satisfacerlas de formas más sencillas y constructivas de lo que las estés usando ahora.

Tiene mucho que ver con vivir según tus valores. Todas nuestras creencias y acciones son medios para cumplir con nuestros valores. En la medida en la que esos medios los mantengamos sencillos, será más fácil satisfacer esos valores.

Por lo tanto, el verdadero camino a la felicidad pasa por satisfacer estas necesidades de la forma más simple y constructiva posible.

¿Y cómo puedes hacer esto? Vas a tener que echarle un poco de valor. Vas a tener que dejar de hacer muchas cosas que hasta ahora hacías. Pero en cuanto encuentres la intención positiva que tenían esos comportamientos y qué necesidad estaban cubriendo, te resultará mucho más fácil. Vas a simplificar tu vida. Puede ser duro en ciertos momentos, pero te aseguro que merecerá la pena. Sobre todo, porque estarás siendo fiel a ti mismo/a, y por fin tu brújula interior apuntará hacia donde tú quieras que apunte.

Para empezar, te sugiero un ejercicio de análisis de cómo lo estás haciendo hasta ahora. Es muy sencillo. De nuevo, coge papel y lápiz y esta vez solo tienes que responder a una pregunta. Para cada una de tus tres necesidades prioritarias, responde a ¿qué medios estoy utilizando actualmente para satisfacer esta necesidad? Apunta tres acciones o hábitos que realices a día de hoy para satisfacerla de forma constructiva, y otros tres con los que la satisfagas de forma destructiva o neutra. No te líes la manta a la cabeza y apuntes diez. De momento, tres está bien. Empieza poco a poco.

Ahora ya sabes cómo estás cubriendo tus necesidades. A partir de este momento solo tienes una cosa que hacer: dedicar más tiempo y recursos a satisfacerlas de las formas constructivas, y trabajar para dejar de hacerlo con las formas destructivas. Si puedes sustituir las acciones que has considerado como neutras por otras constructivas, mucho mejor.

Recuerda que todas las acciones y hábitos destructivos tienen su intención positiva. Así que necesitarás sustituirlos por otras acciones o hábitos que cumplan esa misma intención positiva. De hecho, está demostrado que cambiar un hábito es más fácil si lo sustituimos por otro que si intentamos eliminarlo sin más.

Me gustaría compartir contigo tres preguntas más que te ayudarán a cambiar esos hábitos y a cumplir por fin esos objetivos que se te resisten. Ya sea aprender inglés, dejar de fumar, emprender o ser más tolerante.

Deja de sabotear tus objetivos

Todo lo que hagas deberá cumplir con tus necesidades principales. Por ejemplo, si quieres emprender y tu necesidad de SEGURIDAD es de las más importantes, necesitas encontrar una forma de tenerla completamente satisfecha mientras emprendes. Si no lo haces, acabarás saboteándote a ti mismo/a y, o bien no te decidirás nunca, o fracasarás como forma de protección para volver a tu seguridad anterior.

Incluso aunque tengas un compromiso muy fuerte con tu sueño, puedes acabar fracasando porque la persona en la que te conviertes al alcanzar el éxito no satisface tus necesidades básicas actuales. En ese caso, o modificas tu objetivo, o cambias la prioridad de tus necesidades.

Como decía, hay tres preguntas que pueden ayudarte en estos momentos.

La primera es: con lo que estoy haciendo ahora mismo, ¿qué necesidad estoy cubriendo? Puede ayudarte para salir de un bucle de acción que es destructivo para ti. Si eres capaz de hacértela en el momento adecuado puedes romper el patrón en ese mismo momento sustituyendo ese comportamiento por otro más constructivo. Por ejemplo, si te lo preguntas al echar mano de un cigarrillo y la respuesta es “estoy satisfaciendo mi necesidad de reconocimiento”, te ayudará a buscar otros comportamientos que la satisfagan. He puesto un caso algo complicado (el del tabaco), pero que funciona si se aplica bien.

Las otras dos preguntas te permitirán darte cuenta de por qué estás saboteando tus objetivos:

Si cumplo mi objetivo y soy la persona en la que me convierto al cumplirlo, ¿qué necesidades cubro?

No logrando mi objetivo, ¿qué necesidades estoy cubriendo (ahora)?

El ejemplo sobre emprender que he puesto al comienzo de esta sección es bastante ilustrativo.

¿Qué vas a hacer?

El de hoy ha sido un artículo largo, y espero que te haya sido de tanta utilidad como fue para mí el descubrirlo. Creo que es uno de los primeros pasos para simplificar tu vida y vivirla con más plenitud y felicidad. Reconozco que en ocasiones es algo amargo descubrir darte cuenta de que incluso cuando amas, ayudas o sirves, lo haces satisfaciendo tus propias necesidades. Pero lo más importante de todo esto es empezar a comprender por qué caemos una y otra vez en los mismos errores, en los mismos malos hábitos que nos hacen sufrir. Y te ayudará a tomar decisiones difíciles con mucha más facilidad.

Conocer tus prioridades y cómo satisfacerlas te puede dar mucha fuerza para ser quien quieres ser, hacer lo que quieras hacer y tener todo lo que quieras tener. Sobre todo, te ayudará a saber por qué quieres ser así, quieres hacer esas cosas y quieres tener todo eso. Porque, en el fondo, todo ello busca satisfacer esas necesidades.

Mi consejo: empieza a buscar medios más constructivos para satisfacer tus necesidades, que cumplan la misma intención positiva que los viejos, que sean sencillos de cumplir y, por encima de todo, que vengan de dentro. Porque la verdadera fuerza viene de dentro. Pero ese es otro tema que trataré en otra ocasión ;)

La pregunta ahora es, ¿qué vas a hacer?

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