Este blog no sirve para nada

Tal vez empiezo la temporada un poco incendiario. Parece que voy a tirar piedras contra mi propio tejado, pero solo es para que esas piedras no caigan en saco roto.

Tal vez pienses que no es más que un titular atrayente y que después te contaré otra cosa totalmente distinta. Pero no, has leído bien: este blog no sirve para nada. Y me explico…

¿Alguna vez alguien te ha recomendado un libro que le cambió la vida, o al menos la forma de ver las cosas? Seguro que sí. Y tú, al leerlo, ¿sentiste lo mismo? ¿Obró la misma magia en ti? Puede que sí, puede que no. O tal vez fue al revés, tú recomendaste el libro y a la otra persona no le dijo nada. Incluso el consejo más manido, o el libro más burdo pueden obrar milagros en una persona cuyo momento para asimilar esa idea haya llegado. Y viceversa: ni siquiera el maestro más sabio puede ayudar a alguien que no está preparado para ello.

No me malinterpretes; no estoy haciendo comparaciones, ni conmigo ni contigo. Pero este blog es uno más, uno de muchos. Tal vez alguna de mis palabras te resuene y veas algo útil para ti en ellas, o tal vez no te digan nada. Probablemente lo mismo, dicho por otra persona, te tocará en esa parte de ti que hace posibles los cambios.

Aquí hablo de mi experiencia, de lo que a mí me ha ayudado y de cosas que me parecen fascinantes. Hablo de mi verdad. Pero tu verdad puede ser bien distinta a la mía. Cada persona es un mundo. Tal vez compartamos algunos marcos de referencia comunes y, entonces, parte de lo que a mí me ha funcionado también lo haga para ti. En ese caso, bienvenido a mi blog. Si no es así, este blog no sirve para nada.

 

Consejos simplistas

Abundan mucho los consejos simplistas en el mundo del desarrollo personal. Mensajes como que “si quieres hacer algo y no lo estás haciendo, es que no lo quieres lo suficiente“, o que “no estás dispuesto a pagar el precio“. Y una mierda.

Es un buen punto por el que comenzar. Si de verdad quieres algo, ¿harás lo que sea por conseguirlo? Depende. La batalla interna de cada persona es diferente. Como decía, cada persona es un mundo; hay un mundo interior dentro de cada uno de nosotros que es totalmente diferente del mundo interior de cualquier otra persona. Cada uno parte desde un lugar diferente, y por tanto su camino es diferente.

No estoy diciendo que dejes de leer este tipo de cosas. De hecho, hazlo, lee todo lo que puedas, mira videos, habla con otras personas de ello. Porque todo suma y, tarde o temprano, alguno de esos mensajes calará. Sencillamente pienso que hay un enfoque demasiado simplista en el mundo del desarrollo personal. Muchos autores que ven las cosas demasiado claras, demasiado simples. Tienen fórmulas estándar para todos. Como si todos empezáramos desde el mismo punto de partida, como si todos fuéramos autómatas con la misma programación. Y, entonces, ves los mismos consejos una y otra vez, pero con distintas palabras.

No hay nada nuevo en el mundo del desarrollo personal. Si has leído a los clásicos, el resto es un refrito. Pero un refrito que mantiene su utilidad: a una persona puede llegarle un mensaje dicho por un autor, que no le habría llegado dicho por otro. Lo único realmente nuevo es que ahora la ciencia apoya muchas de las cosas que antes no eran más que filosofía. Estamos descubriendo por qué la mente funciona de la forma en que lo hace; por qué el solo poder del pensamiento modifica nuestro cuerpo y nuestro mundo. Lo que antes era magia, ahora es ciencia; aunque sigue siendo fascinante, mágico.

Si quieres hacer algo y no lo estás haciendo, en realidad estás obteniendo un resultado. Un resultado que no te gusta. Esto tampoco es nuevo. El problema es que ese resultado es un síntoma, y las causas de ese síntoma pueden ser múltiples, y mucho más profundas y antiguas de lo que habrías podido imaginar. O, con un poco de suerte, mucho más simples de lo que aparentan.

Así que si quieres cambiar algo en tu vida y de momento no lo estás consiguiendo, no desesperes. Busca esas causas. Prueba cosas nuevas. No te cierres a nada. Pero no busques los ejemplos típicos de éxito, sino a alguien que partió desde un lugar parecido al tuyo y tuvo éxito.

Hay muchas historias de éxito que dicen que empezaron desde muy abajo. Pero eso no es cierto. A pesar de no tener nada, tenían grandes bazas a su favor: una disposición mental de éxito, un entorno estimulante y las ideas claras. No todos empezamos tan arriba.

Olvídalos y sigue creciendo cada día; a tu ritmo, a tu manera. Busca tus propios modelos.

Este blog no sirve para nada. ¿O sí? Eso solo lo sabes tú.

En cualquier caso, gracias por venir.

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