4 ideas para mantener frescos tus objetivos

A veces pensamos que solo con definir nuestros objetivos y ponernos desde ese momento a trabajar en ellos ya los tenemos casi asegurados.

Es verdad que son los dos ingredientes principales. Con un objetivo bien definido sabremos hacia dónde debemos caminar, y lo mejor que podemos hacer en ese momento es comenzar a andar. Cuando defines un objetivo, creo que la mejor fecha de comienzo que puedes poner es en ese preciso instante. Nada de empezar el lunes, o el mes que viene. Siempre habrá cosas, por pequeñas que sean, que podamos hacer ya. Por ejemplo, empezar a cultivar los hábitos que nos ayudarán a cumplir ese objetivo.

Y es que para cumplir nuestros objetivos, a veces necesitamos convertirnos en otras personas. En una versión mejorada de nosotros mismos.

Tal vez nuestros objetivos sean relativamente cortos, pero en otras ocasiones el camino será largo. Es en estos casos cuando necesitamos revisar y mantener frescos nuestros objetivos. Nuestra motivación puede disminuir con el tiempo, ¡incluso a los pocos días de empezar! Y tal vez los pasos que habíamos decidido en su momento no seas tan buena idea unos meses después. O puede pasar que el objetivo ya no tenga ningún sentido.

 

Hemos de ajustarnos a una decisión porque es buena, no porque la hayamos tomado. –Francois de la Rochefoucault

 

Por eso es tan importante renovar nuestras metas periódicamente. Un objetivo es algo dinámico que evoluciona con el tiempo. Así que vamos a ver algunas ideas para que no pierdan fuerza.

 

4 ideas que te ayudarán a renovar tus objetivos

Las razones por las que es necesario replantearnos y refrescar nuestras metas pueden ser varias; arriba he citado algunas. Pero el beneficio de hacerlo es común: nos mantiene en el camino correcto hacia ellas. Aquí comparto cuatro ideas que puedes utilizar en conjunto, o por separado.

1. Reparte 3 jornadas especiales periódicamente

Para que algo ocurra, es mejor planificarlo. Cuando le ponemos una fecha a algo o lo anotamos en nuestra agenda, tiene más posibilidades de ocurrir. Esto es válido para nuestros objetivos, obligaciones… pero también para nuestro ocio. Por ejemplo, si quisieras disfrutar de compartir un tiempo con tus amigos y tu familia todos los días, ¿cómo crees que habría más posibilidades de conseguirlo? ¿Integrando ese bloque de tiempo en tu planificación diaria, o simplemente pensando que deberías dedicar más tiempo al día a disfrutar de mis amigos y mi familia? 

Con ambas opciones es posible que lo hagas. Pero con la primera tendrá más posibilidades de hacerse realidad. Por eso, cuando definimos nuestro objetivo es muy útil planificar de antemano ciertas jornadas especiales en las que iremos revisando ese objetivo. Estas tres jornadas son periódicas, y puedes repartirlas al azar entre la fecha de comienzo y de fin de tu objetivo. Si no lo hemos hecho desde el principio, nunca es tarde. En mi objetivo de hablar francés en un mes, por ejemplo, no las definí al principio porque quería empezar cuanto antes. Creo que ha sido un error que voy a subsanar ya mismo. Ya se sabe que a veces en casa de herrero…

¿Cuáles son estas tres jornadas especiales? Yo te propongo éstas, pero puedes modificarlas a tu gusto:

Jornada de esparcimiento. Se trata de dedicar un día a descansar de nuestro objetivo. Pero no se trata de olvidarse totalmente, sino más bien de dejar que nuestra mente consciente se libere de él para que nuestra mente inconsciente pueda poner orden y aclarar las ideas. Para esto es genial hacer alguna actividad deportiva que disfrutemos, o ir a ver una película, leer algo que no tenga nada que ver con nuestro objetivo… y, lo mejor que hay, en mi opinión, es dar un paseo por la naturaleza. De hecho, está demostrado lo beneficiosos que son para nuestra mente estos paseos. La idea detrás de esto es que al desconectar de forma consciente de nuestro objetivo, nuestra mente inconsciente trabajará en él en segundo plano, sintetizando las experiencias que tengamos en esa jornada para sacar algo útil para nuestro objetivo. Por ejemplo, al leer algo que no tiene nada que ver con nuestro objetivo, nuestra mente encontrará conexiones entre eso que leemos y el objetivo, aportándonos nuevos puntos de vista que no habíamos considerado. También, el descansar haciendo una actividad que disfrutamos y que es relajante ayuda a nuestra mente a rendir más a partir de ese momento.

Jornada de pequeñas gratificaciones. Aunque es una forma muy simplista de considerar nuestra motivación (y tal vez Daniel Pink no estaría de acuerdo), los pequeños premios nos refuerzan. Es diferente del concepto de Victorias Rápidas (o Quick Wins en inglés), que también es muy importante. Mientras que este último aboga por establecernos hitos tempranos de fácil cumplimiento que refuercen nuestra motivación, la jornada que propongo es simplemente darse un gustazo por estar caminando hacia nuestro objetivo. Es un caramelito, vaya. Personalmente no apoyo el consumo excesivo y me gusta premiarme de otras formas. Pero cada uno/a que encuentre su manera.

Jornada de puesta al día. En este caso se trata de una cuestión más mundana, y más práctica. Simplemente, es dedicar un día a la revisión pura y dura del objetivo. Qué llevamos avanzado hasta ahora, cuánto nos queda, si vamos por el buen camino, qué decisiones correctas hemos tomado y en cuales nos hemos desviado, etc. Es un buen momento para comprobar si debemos tomar acciones correctoras, simplificar, establecer nuevos hitos… o incluso ser más ambiciosos/as. Y es que cuando estamos motivados/as avanzamos más de lo que pensábamos, por lo que tal vez consideremos realista un objetivo mayor.

Yo he unido la jornada de esparcimiento y la de puesta al día en un mismo día de la semana: los lunes. Tú debes buscar cómo te funciona mejor.

 

2. Mantén un registro de tu progreso

Tan sencillo como suena. Lleva un diario, un mapa mental, un cuadrante… lo que sea que a ti te funcione que te haga tener constancia de tu progreso. Conviene tenerlo bien a mano, y es perfectamente compatible tener varios. Por ejemplo, un diario combina muy bien con un cuadrante visual en la pared. También puede ayudarte StickK, un servicio pensado para alcanzar metas. En este caso implicas a más gente en ese registro, con lo que puede ser aún más efectivo.

 

3. Envíate un mensaje al futuro

Algunas veces nos marcamos una meta y con el tiempo se va disipando hasta que prácticamente nos olvidamos de ella. Normalmente cuando tenemos una meta y nos proponemos alcanzarla, la motivación es enorme. Pero con el tiempo deja de serlo. Nuestra visión deja de estar tan clara y esas emociones se han disipado. Por eso creo que es bueno, sobre todo en objetivos a largo plazo, enviarnos un mensaje de ánimo que nos recuerde esa emoción del principio. Un mensaje que nos llegará en un momento futuro y que recogerá esa visión y motivación que teníamos al comenzar.

¿Cómo lo puedes? Se puede hacer de muchas formas. Por ejemplo, escribiendo una carta, guardándola y anotando en nuestra agenda o programando una alarma en el móvil que nos avise de cuándo abrirla. O programando un e-mail a una fecha futura, si tu gestor de correo te lo permite. Si tienes un blog, puedes ir más allá y programar una entrada con ese mensaje. Pero incluso un recordatorio en el móvil será suficiente.

Si te habías olvidado del objetivo es posible que cuando llegue el momento, ni siquiera recuerdes de qué es ese recordatorio… puede llegar a sorprenderte.

Es como recordar esos sueños que teníamos de niños.

 

4. Imponte un castigo si no cumples

Mola, ¿eh? Creo que tampoco necesita mucha explicación, pero ahí va. Igual que más arriba te proponía que te dieras pequeñas gratificaciones mientras avanzabas en tu objetivo, ahora te propongo que, de no hacerlo, hagas justo lo contrario. Y ojo, castigarse no es sentirse culpable, fracasado/a, etc. Castigarse es algo que te duela de otra forma. Por ejemplo, Tim Ferris propone que dones una cantidad importante de dinero a una asociación con la que estés totalmente en contra. Un buen sistema para hacer esto es de nuevo la web de StickK, en la que puedes automatizar el proceso. Otras formas de castigarse son reconocer en público que no lo has conseguido, o comer con tus suegros todos los domingos durante un año, o… bueno, creo que pillas el concepto.

 

Aquí he hablado de 4 ideas para mantener tus objetivos al día, pero ¿cuáles son las tuyas? ¿se te ocurre alguna forma mejor? A cada uno le funcionan mejor unas cosas u otras, así que busca tu forma. Y, ya de paso, compártela con tus conocidos y conmigo en twitter, linkedin… ¿Te ha gustado este artículo? ¿Crees que te será útil? ¿Te gustaría conocer más ideas como éstas? Simplemente suscríbete ahora a mi newsletter para recibirlas cómodamente en tu e-mail. La privacidad de tus datos está garantizada, no solo por ley, sino también por mi filosofía anti-spam ;)

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